Artesanos del Dulce: más que un oficio, una filosofía de vida

“No estamos inventando nada, hacemos las cosas como en tu casa o en la mía: con buenos ingredientes, respetando los procesos, haciendo las cosas como lo hacían antes”, me cuenta Maritere.

 

“Somos cafetería y pastelería de barrio, queremos recuperar los barrios, estamos en contra de la poca personalidad de los centros comerciales y regresar a los barrios, conocer a los vecinos y ayudar con los diferentes conceptos de barrio”, añade Joan.

Esta ideología conforma el gran sueño que estas dos personas han llevado a cabo desde hace once años, haciéndolo crecer a una extensión pocas veces vista.

Llevando de la mano a la empresa, como si fuera un verdadero hijo que ha sido formado durante toda su vida con valores firmes y tradicionales, como la honestidad, la justicia, el hacer bien las cosas y el respeto como principios fundamentales, Maritere Ramírez Degollado y Joan Bagur, los Artesanos del Dulce, tienen una empresa exitosa que año tras año crece de manera extraordinaria y obtiene reconocimiento del público, no con publicidad o promocionales, sino de boca en boca, donde los comensales no solo regresan múltiples veces, también los recomiendan por la calidad y precio justo en sus productos.

Y es que este altísimo grado de calidad lo han logrado principalmente por dos aspectos; por un lado, la elaboración de todo lo que realizan es cien por ciento natural, a esto se refiere Maritere con hacer las cosas como antes, como en casa y hacerlas bien.

Las salsas, los bizcochos, las jaleas, los panes, absolutamente todo, lo fabrican ellos y su equipo en la cocina de producción de Artesanos del Dulce, ya que en su opinión la honestidad inicia desde aquí, en darles a sus clientes alimentos de primera calidad, donde las latas, los conservadores y demás ingredientes externos estén fuera de la elaboración.

Por otro lado, tenemos la relación calidad-precio, donde aplican precios justos a comida de muy buena calidad, no pretenden dar gato por liebre, ni mucho menos bajar la calidad de los productos por ya estar posicionados, al contrario, a decir de Joan, la perseverancia y constancia es en gran parte lo que ha permitido a esta empresa seguir adelante.

Para los Artesanos es muy importante también la cercanía con el cliente final, la cual no sólo se muestra en su preocupación por hacer alimentos sanos y balanceados, también buscan proximidad con sus clientes en sus establecimientos, donde usualmente se encuentran con una disposición totalmente abierta a los comentarios, críticas, y por qué no, felicitaciones que los comensales y consumidores deseen hacerles, elemento que refuerza la candidez de cafetería de barrio que ellos buscan implementar.

En este sentido nos platican que cada tienda que tienen posee un carácter diferente de acuerdo al sitio en que se encuentra; contrariamente a la usanza actual, ellos no buscan llamar la atención con letreros enormes o establecimientos muy llamativos. En realidad desean causar a sus comensales remembranzas familiares que los hagan sentir cómodos y contentos, con espacios adecuados y sabores familiares que los hagan regresar cotidianamente.

Hoy en día estos entusiastas empresarios cuentan con 7 cafeterías en distintos puntos de la Ciudad de México y van por más. Como meta, en los próximos 5 años, desean tener un total de 20, “no es crecer por crecer, sólo hasta estar convencidos de que podemos aportar y enseñar a la sociedad mexicana lo haremos”, apuntan.

Por esta situación se han detenido un poco en la apertura de tiendas para extender su taller, y con esto, seguir ofreciendo la calidad que acostumbran además de poder responder con efectividad a su próximo crecimiento.

Y es así como en un par de meses tendrán en su taller una nueva ala destinada únicamente a la elaboración de pan artesanal, el cual servirá principalmente para abastecer sus sucursales y clientes. De esta manera, la parte de pastelería crecerá y cada una de sus áreas será completamente funcional.

El gastro taller

Y la expansión no se detiene ahí, también se ha añadido al grupo un gastro taller que en palabras de Joan “son las naciones unidas, ya que todo mundo puede entrar, hablar, todo el mundo puede decir lo que piense, todo el mundo es bienvenido”.

El principal objetivo de este espacio es que la gente que acuda aprenda honestamente, que se divierta, que juegue y salga sintiéndose bien, convencida del conocimiento que adquirió, todo esto con un objetivo: la gastronomía mexicana.

Estos Artesanos están consientes en la necesidad de un rescate gastronómico donde la gente valore lo suyo y se hagan un lado las influencias extranjeras, para dar paso al nacionalismo culinario. De esta manera, ya sea en una junta de negocios, una cata, una clase básica o simplemente dando capacitación a la gente de la propia empresa, el gastro taller pretende convertirse en un lugar de patriotismo, felicidad y buenos momentos.

Maritere y Joan saben que todavía hay un gran camino por recorrer, y que no será fácil, pero este par de empresarios tienen ganas de enseñar y aportar mucho a la sociedad, por lo cual estamos seguros que llegarán mucho más lejos, porque las cosas que se hacen bien y de corazón siempre encuentran el éxito.

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