Mercado de La Merced: los sabores de México en un mismo lugar

Por Antonio Vázquez y Sandra Sosa

 

Al arribar a la estación La Merced, en el instante mismo en el que las puertas del metro se abren, emergen diversos aromas, el más predominante es la cebolla y el perfume de las especias que se venden por montones en el mercado homónimo.

Las calles de este barrio hablan por sí solas, tienen una esencia que seguramente no han cambiado mucho desde el virreinato; la actividad predominante en la zona, el comercio de mercancías, no se ha detenido desde entonces. La merced cuenta con siete siglos de historia, desde que los mexicas establecieron una red de comercio; los precios bajos y poco cambiantes entre un vendedor y otro, son un factor que ha mantenido a este mercado entre los favoritos de quienes buscan calidad y buenos precios.

El área cuenta con 53 inmuebles decretados Monumentos históricos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y 142 construcciones con valor patrimonial.

 

Rehabilitación 

En 2013, la nave mayor sufrió un gran incendio y para paliar el daño fueron necesarios cinco años de remodelaciones. Fue hasta mediados de este año (2018) que la nueva infraestructura de la nave principal fue inaugurada. Durante casi un lustro, los comerciantes tuvieron que establecerse en la periferia de la construcción dañada por el fuego; hoy que el mercado de La Merced ha renacido, continúan mudándose a la nave mayor, pero sus ventas han sido bajas debido a la falta de difusión. Jorge Vázquez, comerciante del local 6 nos relató que la remodelación mejoró la condición de su negocio debido a que las áreas están mejor delimitadas y de esta forma se tiene un mejor control sobre la higiene de la mercancía, además de que los pasillos son más amplios. 

 

Trasfondo histórico

La maestra Elizabeth Paz Zea hizo una recopilación histórica sobre este barrio capitalino en su tesis El barrio de La Merced: una memoria desde la experiencia de sus habitantes, trabajo que puede resultar de gran interés para conocer el trasfondo histórico de esta área.

En él menciona que, en la época prehispánica, en la zona en la que se encuentra actualmente el mercado de La Merced había una zona comercial llamada Teopan, esta palabra significa “aguas lodosas” o “el lugar del dios”. Teopan pertenecía a los cuatro calpullis de Tenochtitlán.

Fue la primera zona en ser habitada por los mexicas y estaba rodeada por canales, acequias, puentes y chinampas, lo que facilitaba la comunicación y el comercio entre los pobladores.

Una gran parte de la nobleza indígena habitó esta zona; surgieron diversas actividades económicas y agrícolas, y gracias a las acequias los tianguistas podían transportar su mercancía con facilidad; los canales conectaban con puntos importantes como Texcoco, Chalco y Xochimilco.

Durante la época de la conquista, los españoles realizaron una nueva edificación de Tenochtitlán, mejoraron la comunicación de los canales puesto que eran su vía de transporte principal. Teopan estaba rodeado de ciénagas, se destinó está área para pobladores de escasos recursos, se conformaron vecindades y talleres de artesanos.

Años más tarde, la orden mercedaria estableció el convento de La Merced, cuyo objetivo fue brindar un servicio de salud contra el cólera y la peste que aquejaba a la Nueva España; fue con el establecimiento del convento que esta zona comenzó a ser conocida como La Merced.

En la primera mitad del siglo XIX se inauguró un pequeño mercado en este barrio considerado como un símbolo de modernismo. Clientes de distintas regiones llegaron a él debido a las pulquerías, cantinas, fondas, tabernas, negocios de comida y talleres que allí se concentraban.

A principios del Siglo XX se construyó un mercado en las ruinas del antiguo convento de La Merced que consistía en puestos fijos y semifijos que al paso de las décadas incrementaron considerablemente, al igual que la inmigración al barrio. Por su diversidad, pronto fue apodado “el estómago de la ciudad”.


El lado dulce La Merced

El mercado de Ampudia es mejor conocido como el “mercado de los dulces”. Esté lugar es la piedra angular de las golosinas tradicionales mexicanas; en él se ofrecen manjares dulces como pepitorias, cocadas, frutas cristalizadas, chocolates, muéganos, dulces de leche, jamoncillos y caramelos, entre otras joyas difíciles de encontrar, una peculiaridad que puede encantar a cualquier fanático de estas delicias, o bien, a las juguetonas abejas que se amontonan alrededor de la miel de las frutas cristalizadas y de los colores vibrantes y llamativos de la inmensa variedad de golosinas que habita en sus pasillos.

La dulce historia de esté sitió comenzó en 1949 cuando un grupo de personas se reunió en este lugar para vender sus dulces típicos, lo que dio pie a que más personas se agruparan en esta área para que en un tiempo se desbordaran los dulces por cada uno de sus pasillos

El señor Ernesto Daza es un vendedor que ha trabajado desde 1988 en este mercado; comenzó confeccionando frutas cristalizadas. Su puesto alberga delicias de diferentes estados: alegrías de sabores y obleas de Puebla; rollos de guayaba y dianas de coco de Guadalajara, Jalisco, o las sevillanas de San Luis Potosí. Dependiendo de la temporada del año hace productos especiales para las festividades, como las típicas calaveras de azúcar o chocolate.

Ernesto comenta que las temporadas en las que alzan las ventas son septiembre, por la noche mexicana; octubre, en la temporada de ofrendas y también en diciembre, durante las posadas.
 

El mercado de La Merced -tanto la nave mayor como el mercado de los dulces- es un lugar que hay que explorar por lo menos una vez en la vida y dejarse sorprender por toda la diversidad que sus comercios atesoran.


Referencias

Paz Zea, Elizabeth, El barrio de La Merced: una memoria desde la experiencia de sus habitantes, CIESAS, pp. 53-80, 118-149 y 165-174.

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