San Miguel de Allende

Hay ciertos lugares de la República Mexicana que hemos hecho nuestros, ya sea por su cercanía a la capital del país o por la belleza del espacio, tales como Cuernavaca, Valle de Bravo, Tepoztlán o San Miguel de Allende, por mencionar algunos.

En cada puente, vaciones o fin de semana, si hay la ocasión, no dudamos en tomar carretera y disfrutar de lo que no ofrecen. Sin embargo, en muchas ocasiones, estas visitas las hemos convertido en esquemas monótonos, por lo que te ofrecemos este recorrido gastronómico de San Miguel de Allende, para que lo disfrutes con el estómago y te llene el corazón.

Salimos muy tempranito en la mañana, aún no aparecían los primeros rayos del sol cuando ya estábamos aproximándonos a la carretera. En medio de llanos y alguna que otra fábrica, despuntó el amanecer entre colores naranja, rojo y dorado.

Nuestra primera parada la hicimos en el Hotel Nirvana, Restaurant and Retreat. El cual se encuentra a unos cuantos minutos pasando la bella población de San Miguel de Allende. Enclavado entre la naturaleza, este pequeño oasis de tranquilidad y buena vibra, nos ofreció un delicioso desayuno que constó de Quesadillas de flor de jamaica con pico de gallo y salsa de aguacate, unos Sopecitos de avestruz en adobo de chile negro con guacamole y un Tazón con una mezcla de frutas de temporada. El chef y propietario, Juan Carlos Escalante, nos comentó que todos los ingredientes utilizados en el hotel son orgánicos y provienen de su propia huerta.

Después del festín, decidimos descansar un poco, por lo que optamos en tomar un masaje Ayurveda – con aceite caliente-, para después disfrutar de su plácida alberca y hamacas.

Ya en un ánimo más relajado, decidimos dar la vuelta por las calles coloniales de San Miguel de Allende; visitamos la parroquia de San Miguel Arcangel, con su hermosa fachada neogótica; el ex Palacio Municipal; la Casa de Allende y el Mercado de Artesanías. De tanto pasear por las calles, dimos con el Hotel Matilda, un pequeño hotel boutique lleno de diseño y elegancia, que alberga al igualmente estilizado restaurante Moxi.

La belleza del lugar se complementaba con la de los platillos y bebidas que se ofrecían en la carta, los cuales, creados por el chef Enrique Olvera, brindaban un extenso recorrido por los sabores, aromas y texturas de la zona, pero con técnicas y elaboraciones de vanguardia.

Tal como su nombre lo indica –Moxi=antojo en otomí- desde la entradas con verduras de temporada, quesos frescos y aceites; pasando por los platos fuertes donde convivian pescados, pollitos de leche y lechones; hasta llegar a los postres en los que frutas, igualmente de temporada, danzaban con especias, destilados y flores; que acompañados por bebidas tradicionales mexicanas a la par de coctelería de autor, conformaban un universo de tentaciones sensoriales para sus comensales.

Quisimos dar una vuelta más por la plaza central antes de irnos a dormir, pues aunque aun no fuera tan tarde, deseabamos despertar temprano para poder disfrutar de las delicias del destino.

Apenas abrimos los ojos, nos dirigimos a Cumpanio, un pequeño restaurante que comparte espacio con una panaderia -todos Cumpanio- donde el chef Enrique Farjeat, nos agasajó con deliciosas preparaciones mexicanas, donde salsas verdes y rojas, panes de lenta fermetación y huevos de rancho, así como jugos frescos y esponjosos panes dulces, nos abrazaron en un deleite de sabor. En un abrir y cerrar de ojos se llenó a tope el establecimiento, y al salir, pudimos darnos cuenta que se había formado una fila que daba vuelta a la calle. Así que te recomendamos llegar temprano.

Después de comprar unos panes, decidimos visitar las tiendas de artesanía. Ya con el estómago lleno y los bolsillos vacíos, emprendimos el camino de regreso a nuestra vertiginosa ciudad. Sabíamos que aún nos faltaban muchos increíbles lugares, pero eso solamente nos dejaba con ganas de regresar al pintoresco pueblo, pues habíamos sido testigos de la calidad y ganas con las que estaban trabajando y no podíamos dejar de descubrir más tesoros culinarios.

Por todo esto y mucho más, te invitamos a que visites San Miguel de Allende y explores, como nosotros, los destinos comunes, para encontrar en ellos el lado desconocido y sabroso de nuestro increíble país.

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