Tradiciones de cuaresma: Día de la Samaritana

Por Mildred Daniel

Oaxaca es un mágico estado en el que día a día se viven las tradiciones ancestrales a flor de piel. Tal es el caso del Día de la Samaritana, una celebración en la cual las calles se llenan de mesas con cántaros de barro y enormes recipientes llenos de aguas frescas mientras habitantes y curiosos deambulan con un vaso vacío esperando ser rellenado por aguas de horchata, jamaica, limón, melón, sandía, tuna y chilacayota.

Lo que comenzó a finales del siglo XIX y presuntamente en las Iglesias de San Francisco de Asís y de Nuestra Señora de la Merced en la Ciudad de Oaxaca, hoy se replica en el andador turístico de la ciudad, así como en oficinas, escuelas y comercios.

Esta tradición que se celebra sin falta el cuarto viernes de cuaresma en medio de un ambiente festivo y colorido tiene su raíz en un pasaje bíblico donde una mujer samaritana le da de beber agua a Jesús, un judío. En aquel tiempo, el pueblo judío se había dividido en dos, Judá e Israel, cuya capital fue Samaria, dando paso a diferencias ideológicas irreconciliables que hacen de este acto de buena voluntad de la mujer Samaritana hacia Jesús un acontecimiento digno de replicarse. Así, los habitantes de Oaxaca ofrecen agua fresca sin cobrar nada por ella.

Oaxaqueño en la Ciudad de México

El chef Alam Méndez, quien dirige el restaurante Pasillo de Humo al interior de Parián Condesa en la Ciudad de México, es un oaxaqueño que anhela esta fiesta de su tierra. Por eso, en el Día de la Samaritana, replica esta costumbre regalando aguas frescas a los transeúntes que caminan deprisa sobre la avenida Nuevo León. Algunos se detienen sorprendidos por el buen gesto y disfrutan de un vaso de esta bebida fría; otros desconfían y pasan de largo.

Hace unos meses llevó la magia de su cocina oaxaqueña al salón del gusto Millesime GNP; también fungió como embajador de Mezcal Unión, una marca dirigida por Alejandro Champion que desde hace ocho años busca ser un impulsor de las familias productoras de este destilado en la sierra de Oaxaca. Simulando la tradición del Día de la Samaritana, Alam Méndez ofreció las aguas más representativas de esta festividad con un toque de mezcal joven: la de chilacayota cocida con piloncillo y canela y la de horchata, terminada con melón picado y nueces. “A la gente se le hace extraño tomar un agua que no sea completamente líquida, pero así las preparamos en Oaxaca”, comentó el chef Méndez.

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