Recetario para la memoria recuerda a los desaparecidos en México por medio de sus platillos favoritos

En Recetario para la memoria, 30 familiares de personas desaparecidas en el norte de México comparten las recetas de aquellos platos que solían prepararles cuando aún se encontraban a su lado.

Por Dulce Villaseñor

“Busco a mi hijo Joan Manuel Vera Escalante, desapareció el 2 de septiembre de 2014. El platillo favorito de mi hijo… le gustaban mucho las comidas que tuvieran verduras, por eso yo preparé unas gorditas en honor de mi hijo”, dice Artemisa Escalante Ayala, conocida por sus amigos como Misha, mientras su voz se le quiebra al recordar aquello que solía cocinarle a Joan. “Los ingredientes son tortillitas de masa, lo que es toda la verdura, lechuga, zanahoria, tomate, aguacate, cebolla, y pues quesito rallado. Primero se hacen las tortillitas, se cuece la carne, el caldo de las gorditas es el mismo caldo de la carne con toda la verdura, a la carne yo le echo ajo, pimienta, cebolla, tomate, consomate, orégano y cilantro. Después de que está cocido el caldo, yo a cada tortillita le unto frijolitos, después le agrego la misma carne desmenuzada, y encima le echo lechuga, pepino, jitomate y el queso rallado”.

Imagen: Recetario para la memoria.

Tanto su historia como la receta forman parte del libro Recetario para la memoria, proyecto gastronómico, fotográfico y social, con mujeres que buscan a sus desaparecidos en diferentes lugares del territorio mexicano, entre ellas las Rastreadoras del fuerte, surgido en Sinaloa en 2014 e integrado por más de 130 mujeres como Artemisa que no buscan cuerpos, sino tesoros, pues, en sus palabras, quienes están bajo tierra constituyen lo más valioso para su familia.

ACCIÓN CONTRA EL OLVIDO

La idea del libro nació en diciembre de 2018, cuando Zahara Gómez Lucini, fotógrafa y directora del proyecto, comenzó a trabajar con los rastreadores en Sinaloa, Culiacán. “Me quedaba mucho en sus casas, y noté que había un papel en el día a día: desayunar, comer, compartir esos espacios… Estás en un lugar muy íntimo, con quien duermes y con quien comes, y me di cuenta de la fuerza que tenía la posibilidad de traer presente a alguien que ya no está por medio de la cocina. Muchas me decían: ‘A Eduardo le gustaba esto… siempre me molestaba cuando estaba cocinando porque le encantaba o porque no me gustaba que le pusiese tanto chile’. Ese tipo de conversaciones provienen de una necesidad tan básica como comer, y eso me hizo consciente de la capacidad psicosomática que tiene compartir un plato”.

Conocer a quienes ya no están a partir de lo que disfrutaban en la mesa: el ceviche de camarón para Luis; el caldo de queso para Roberto; las costillas en chile colorado para Vladimir, todos ellos mezclas de sabores que provocan nostalgia, frustración, pero a la vez consuelo, porque al comerlos, la familia los siente, por un breve momento, cerca, y con cada bocado, se disuelve un rato la soledad y la incertidumbre de haber perdido a un ser querido en un país en el que hay 61,637 desaparecidos.

Fotografía: Zahara Gómez.

UN PROYECTO COLABORATIVO

Recetario para la memoria es un puente para conectar realidades diferentes, para no olvidar a todos los que ya no están; también es una forma de protesta social, un grito para no olvidar que no hay que dejar de buscarlos, y que hay que encontrar la verdad y la justicia de cada caso. En palabras de Zahara, es un proyecto que “une diferentes ámbitos, como los derechos humanos, el arte, la fotografía y la gastronomía”.

El libro fue diseñado por Clarisa Moura e incluye textos de Constanza Posadas, María de Vecchi y Daniela Rea. Para su versión física, cuenta con el apoyo de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, la Embajada de Irlanda en México y los restaurantes Máximo, Flor de Nogal y Pujol. Impreso por Panorama, en Ciudad de México, contiene 30 recetas, pero eso tan solo es el inicio, pues “hay otras recetas que se irán juntando y la idea es hacer una especie de recetario inmenso y quien quiera aportar y compartir su historia y su receta en un tomo digital”, comparte Zahara.

Debido a la contingencia sanitaria por el virus Covid-19, la presentación impresa de Recetario para la memoria será posiblemente para finales de julio, y cuenta con un tiraje de 1,000 ejemplares, a un precio de preventa de 450 pesos en el sitio web. El 50% de las ganancias será destinado a las rastreadoras y el resto, a gastos de distribución y materiales.

Fotografía: Zahara Gómez.
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