Muere Cira la Morena, famosa restaurantera acapulqueña

El martes 9 de junio falleció en Acapulco la reconocida restaurantera Cira Zavaleta Ventura, mejor conocida como “Cira la Morena”. Ella fue fundadora del restaurante homónimo en la zona de Barra Vieja en la zona de Riviera Diamante en dicho destino turístico.

Por Claudio Poblete

La noticia de la partida de Cira fue confirmada por su hija, Juana “la Cubana”, heredera del don gastronómico de su madre y quien dirige el restaurante Cira la Morena 2 en la misma localidad.

“Gracias por todo lo que nos diste, por el amor con el que hacías cada uno de tus platillos para tus clientes, que decías: eran tu familia. Fuiste única madre querida”. Estas fueron las palabras que Juana “La Cubana” dirigió a su madre en el perfil de Facebook de Cira la Morena 2 de Juana la Cubana.

Con esta imagen, la familia de Cira confirmó su partida. Foto: Facebook.

Ha trascendido en algunos medios de comunicación locales del puerto que el deceso ocurrió debido al Covid19. Esto no fue confirmado por su familia.

Cira la Morena: tradición del puerto

Cira la Morena era todo un ícono culinario en Acapulco, y su increíble historia de superación personal era casi tan cautivadora como su propia sonrisa y el don de gente que poseía para atender a sus clientes.

Hace 10 años tuve la oportunidad de entrevistarla mientras compartimos unas maravillosas Picaditas y un Pescado a la Talla, que, para muchos maestros de la cocina, entre ellos el chef Ricardo Muñoz Zurita, era “el mejor de Guerrero”.

“Comencé a trabajar muy niña, ayudaba a los restaurantes de la zona de la laguna de Tres Palos a conseguir clientes. Me iba a la carretera y los llamaba de mil maneras, yo creo que el don que Dios me dio primero fue el del habla; me gustaba hablar con la gente, conocer sus historias”.

Su Pescado a la Talla siempre será legendario. Foto: Claudio Poblete.

Con el paso de los años y con mucho trabajo de por medio, Cira abrió su enramada para ofrecer el tradicional Pescado a la Talla, “huachinango, de preferencia”, siempre decía la cocinera. Así comenzó una tradición que traspasó fronteras y que pronto fue heredada por sus hijos, igual de trabajadores y carismáticos que su madre.

Admirada y querida en el puerto, Cira era un ícono de la restaurantería. La gente le pedía fotos, pues tenía un especial gusto por la joyería de oro y sus uñas cubiertas del metal dorado fueron su sello distintivo.

En Culinaria Mexicana nos sumamos a la tristeza por su partida. Deseamos a toda su familia consuelo y fuerza en estos momentos. Sin duda, nuestra querida y admirada Cira deja una huella imborrable en la cocina guerrerense.

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