Un «bolillo para el susto»: ¿Mito o realidad?

“Cómete un bolillo para el susto”, acostumbramos a escuchar una y otra vez cada que nos enfrentamos a una situación que nos hace sentir miedo o angustia. Sin cuestionarnos lo que esto significa, seguimos y recomendamos la orden al pie de la letra con el fin de alcanzar la calma con un pedazo de pan.

Por Evelyn Castro

El pasado martes 23 de junio un temblor de 7.5 grados con epicentro en la localidad de Crucecita, en el estado de Oaxaca, cimbró varios puntos de la República Mexicana. Los habitantes de la Ciudad de México se vieron obligados a salir de sus casas en plena contingencia ocasionada por el Covid-19.

Sin olvidar la solidaridad que nos caracteriza como mexicanos, algunos regalaron bolillos “para bajar el susto”, pero ¿qué tan cierta es esta tradición?

La maestra en psicología clínica Mónica Montiel contó a Culinaria Mexicana que comer un pan en medio de una situación de peligro puede ayudar al alivio emocional, ya que hay ciertos alimentos que estimulan la segregación de serotonina, uno de los neurotransmisores que nos ayudan a sentirnos bien.

“Hay alimentos que estimulan la segregación de neurotransmisores como la dopamina o la serotonina, que están asociados al placer. Por eso es tan común que cuando la gente está triste coma chocolate, helado, cafeína o alcohol. Estos alimentos hacen que se libere una pequeña porción de serotonina que hacen que tu estado emocional mejore”, contó en entrevista Mónica Montiel.

Una cuestión emocional

En México la comida está asociada con la parte afectiva: los festejos como los cumpleaños, las reuniones familiares y las peticiones matrimoniales giran en torno a la comida.

“Hay una representación emocional en los alimentos que está vinculada al aprendizaje familiar y cultural en el que creciste. En México la alimentación está asociada con el tema. Cuando hay una situación de susto, tristeza o angustia y alguien te invita a comer, en tu cerebro hay una huella de memoria que te remite a momentos agradables y, por lo tanto, a la segregación de neurotransmisores, de acuerdo con nuestras experiencias pasadas”.

Algunos portales web aseguran que comer un bolillo ayuda al estómago a absorber los jugos gástricos que se producen en los momentos de estrés. Sin embargo, su consumo está asociado más a nuestras creencias.

El bolillo: pan favorito de los mexicanos   

Los bolillos son uno de los panes más populares en la cocina mexicana. Este pan es versátil: puede ir relleno de alimentos dulces o salados, y es el compañero perfecto de más de un platillo tradicional.

El pan es una herencia de la época colonial, tiempo en el que se producían algunas variedades de este alimento a base de amaranto, maíz, mezquite, trigo y otros cereales.   

Los indígenas utilizaban metates para moler los granos y convertirlos en harina, y los españoles introdujeron molinos para multiplicar la producción de este ingrediente. El antecesor del bolillo fue el pambazo, una pieza apreciada por la clase baja, por su precio accesible.

La evolución del bolillo

Con el paso de los años, la panadería se desarrolló y adoptó nuevas formas y sabores. Fue en la época del porfiriato cuando la cultura francesa influyó en la cocina mexicana, entre ellos, en la panadería.

La corteza crujiente que recubre el relleno esponjoso de los bolillos son parte de la herencia francesa. Con el tiempo se fue adecuando a algunos cambios en nuestro país.

Hoy en día es común encontrar este pan en las calles de la ciudad partido a la mitad, relleno con un tamal, chilaquiles o milanesa. En las escuelas y a la hora del recreo, va relleno de jamón o huevo. A la hora del postre, es buen aliado para preparar capirotada o bañado de leche condensada: las combinaciones son extensas para un alimento tan noble que (mentalmente) ayuda a “bajarte” el susto en un movimiento telúrico. 

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